https://doi.org/10.35381/r.k.v11i21.4985
Patrimonio cultural del tejido en qallwa como herramienta de empoderamiento en mujeres rurales, Cajamarca, Perú
Cultural heritage of qallwa weaving as a tool for empowering rural women, Cajamarca, Peru
Dilser Ivan Carrasco-Huaman
Universidad Nacional Pedro Ruiz Gallo, Lambayeque, Lambayeque
Perú
https://orcid.org/0009-0008-6179-3207
Manuel Vidaurre-Yerren
Universidad Nacional Pedro Ruiz Gallo, Lambayeque, Lambayeque
Perú
https://orcid.org/0000-0002-8021-4994
Rosario del Pilar Musayón-Herrera
Universidad Cesar Vallejo, Chiclayo, Lambayeque
Perú
https://orcid.org/0009-0002-8589-405X
Claudia Lorena Panta-Chero
Universidad Nacional Pedro Ruiz Gallo, Lambayeque, Lambayeque
Perú
https://orcid.org/0009-0003-7145-8342
Revisado: 10 de noviembre 2025
Aprobado: 15 de diciembre 2025
Publicado: 01 de enero 2026
RESUMEN
El tejido en qallwa constituye un Patrimonio Cultural de la Nación en Perú. El objetivo de este estudio es demostrar cómo este tejido constituye una herramienta de empoderamiento femenino en zonas rurales de Cajamarca. Se empleó un enfoque mixto, técnicas como observación no participante y la encuesta, aplicadas a una muestra de 30 mujeres tejedoras, se examinan las dimensiones que convergen en empoderamiento de la mujer: recursos, agencia y logros. Entre los resultados, se confirma que la práctica del tejido en qallwa porta valor identitario, genera ingresos propios, redes de apoyo comunitario y facilita mayor voz a las artesanas en espacios de decisión local. Se concluye que el tejido en qallwa, al ser patrimonio cultural inmaterial de la nación, también es un motor de transformación social y simbólica, que influye en aminorar brechas de género en un contexto rural.
Descriptores: Patrimonio cultural inmaterial; tejido en qallwa; empoderamiento; mujer. (Tesauro UNESCO).
ABSTRACT
Qallwa weaving is a Cultural Heritage of the Nation in Peru. The objective of this study is to demonstrate how this traditional practice functions as a tool for women’s empowerment in rural areas of Cajamarca. A mixed approach was used, techniques such as non-participant observation and survey, applied to a sample of 30 women weavers, the dimensions that converge in women's empowerment are examined: resources, agency, and achievements. Among the results, it is confirmed that the practice of weaving in qallwa carries identity value, generates its own income, community support networks and provides a greater voice to artisans in local decision-making spaces. It is concluded that weaving in qallwa, being the intangible cultural heritage of the nation, is also an engine of social and symbolic transformation, which influences to reduce gender gaps in a rural context.
Descriptors: Intangible cultural heritage; qallwa weaving; empowerment; women. (UNESCO Thesaurus).
INTRODUCCIÓN
En las últimas décadas, la revaloración y promoción del patrimonio cultural ha sido una constante del quehacer de los Estados, lo que conlleva diversos beneficios en las sociedades. Según Liu y Pan (2023), gestionar el desarrollo sostenible, la preservación, transmisión y uso del patrimonio cultural constituye un eje de la agenda mundial porque garantiza su sostenibilidad, implica revitalizar las economías y las identidades culturales de las comunidades artesanales. Del mismo modo, su importancia actual se evidencia, al guardar relación con la meta 4 del ODS 11 que consiste en incrementar los esfuerzos para proteger y salvaguardar el patrimonio cultural.
Al hablar de patrimonio cultural, se toma en consideración tanto el material (PCM) como el inmaterial (PCI). Este último se relaciona con los usos, expresiones, conocimientos, técnicas e instrumentos que las comunidades reconocen como parte integrante de su acervo cultural, transmitido y recreado constantemente por cada generación. Este fenómeno, que ocurre en interacción con la naturaleza y con la historia, proporciona a las personas un sentido de identidad y continuidad, al tiempo que se promueve el respeto por la diversidad cultural y la creatividad humana (UNESCO, 2024). El patrimonio cultural inmaterial incluye aquellas manifestaciones que recrean constantemente ia identidad cultural de una región o comunidad y constituyen expresiones dinámicas que pueden, a la vez, contribuir a su desarrollo.
En el Perú, la Ley General del Patrimonio Cultural de la Nación contempla que forman parte del PCI las creaciones de una comunidad cultural fundadas en las tradiciones, expresadas por individuos de manera unitaria o grupal, donde el saber y conocimiento tradicional, los conocimientos colectivos de los pueblos y otras expresiones o manifestaciones culturales conforman la diversidad cultural (Congreso de la República del Perú, 2004).
Por otra parte, el concepto de empoderamiento de la mujer surgió en los años 80 del siglo XX, en un contexto donde tenían lugar debates sobre pobreza, capacidades, género y desarrollo. Entre los contribuyentes destacados, se encuentra Güezmes et al. (2022), quienes refieren que el verdadero objetivo del desarrollo es aumentar las libertades y capacidades de las personas, pues la pobreza y la falta de oportunidades económicas son obstáculos para el ejercicio de libertades, siendo clave la expansión de las capacidades. Mientras, Kabeer (1999) refiere que el empoderamiento femenino constituye el proceso por el cual aquellas mujeres que han tenido negada la capacidad de decidir sobre su vida adquieren el ejercicio de esa capacidad, e incluye tres dimensiones convergentes: recursos (reivindicaciones materiales, humanas y sociales), agencia (referida al proceso de toma de decisiones) y logros (bienestar alcanzado).
Además, González et al. (2024) mencionan que el empoderamiento de la mujer es un proceso que se manifiesta en varias dimensiones y que les ayuda a ganar control sobre sus propias vidas, hecho que no siempre se le ha permitido; de tal forma, el empoderamiento resulta ineludible si se busca mantener aquello que durante mucho tiempo se le ha negado a la mujer en un panorama multinivel. Para Winters et al. (2023), el empoderamiento de la mujer es la capacidad de una mujer para tomar decisiones en la vida, comprendiendo tres dimensiones convergentes: gozar de acceso a recursos materiales, sociales e institucionales que conlleven a elegir libremente; tener capacidad de definir las propias metas y ser responsables de ellas; y lograr la igualdad en la esfera individual, familiar y social (referido a autonomía financiera, igualdad de género y mercado laboral), con lo cual se alcanzan reivindicaciones en cada aspecto de su vida.
Bajo esa perspectiva, abordar el empoderamiento de la mujer implica considerar dimensiones como recursos, agencia (voz y toma de decisiones) y logros (bienestar alcanzado). En este contexto, resulta relevante destacar que la promoción del patrimonio cultural pueda actuar como herramienta de empoderamiento femenino, y generar cambios en la dinámica social en la que viven las mujeres. Tal como lo señala Bazan (2021), las artesanas de Sayamud (San Miguel) generan un espacio de autonomía, ayuda mutua, formación e información, dentro del cual pueden establecerse talleres y capacitaciones que ellas asumen por cuenta propia y de forma gratuita dejando atrás las limitaciones de las zonas rurales.
Asimismo, en el siglo XXI, a nivel internacional, la misión de promoción, conservación y realce del patrimonio cultural es prioritaria, por lo cual los Estados han dedicado políticas, planes, proyectos y diversas actividades para desarrollar ese objetivo con la mayor eficacia posible, enfocándose en que la correcta preservación y promoción del patrimonio cultural puede ser aprovechada favorablemente para el desarrollo económico social de sus comunidades, resultando incluso, atractivo para el turismo y consumo. Por ejemplo, los textiles tejidos a mano en Bali significan una secuencia dinámica en la cual la cultura y la economía son aliadas, pues las actividades dirigidas a preservar el patrimonio cultural dentro de las comunidades tienen la capacidad de aportar al bienestar de las personas (Parameswara, 2024). Asimismo, acciones como el etiquetado de PCI, tendencia en China, resultan útiles en la cognición de los visitantes, incluyendo comportamiento positivo que resulta favorable respecto al desarrollo de los lugareños (Qiu y Zuo, 2023)
En síntesis, el PCI incluye conocimientos, técnicas y creaciones de una comunidad cultural fundadas en las tradiciones, aludiendo también al saber y conocimiento tradicional, ya sean artísticos, gastronómicos, etc., constituyendo los conocimientos colectivos de los pueblos y otras expresiones o manifestaciones culturales que en conjunto conforman la diversidad cultural (UNESCO, 2024; Congreso de la República del Perú, 2004).
Dichas consideraciones, fueron motivo base para que el Ministerio de Cultura (2019) declarara Patrimonio de la Nación los Conocimientos, técnicas asociados a la producción de tejidos en qallwa en la provincia de San Miguel, Cajamarca, al ser resultado de sofisticadas técnicas de creación textil y testimonio de antiguos y vigentes intercambios culturales y económicos entre la población de San Miguel y distintas poblaciones del norte del país, por lo que constituyen hoy un símbolo cultural en la referida provincia.
De manera particular, en el caso de las mujeres del distrito de San Miguel, Cajamarca, que en su mayoría practican, preservan y transmiten el conocimiento ancestral de tejido en qallwa, se ha generado una dinámica social de empoderamiento, en el sentido de que ha sido este tejido una de las principales razones que facilita la autonomía porque impulsa hacia la asociatividad, visibilidad, participación comunal, ingresos económicos y autosuficiencia, acercándolas así al acceso a recursos, agencia y reconocimiento.
Considerando los elementos anteriores, el estudio tiene como objetivo demostrar cómo este tejido constituye una herramienta de empoderamiento femenino en zonas rurales de Cajamarca. Para ello se estudian aspectos como la identificación de su origen e historia, los principales rasgos que lo han llevado a ser reconocido como patrimonio cultural, y a la vez una producción económica, desarrollada con enfoque sostenible y con reconocimiento social a través de su práctica por la mujer sanmiguelina.
MÉTODO
El estudio se desarrolló bajo un enfoque mixto de tipo descriptivo. La población del estudio estuvo conformada por mujeres que se dedican al tejido en qallwa en la provincia de San Miguel, departamento de Cajamarca, en Perú. Como señalan Gamarra y Prada (2025), la muestra debe ser un conjunto con rasgos comunes. Se aplicó un muestreo no probabilístico por conveniencia, considerando los siguientes criterios de inclusión: ser mujer mayor de 18 años, residir en San Miguel, practicar activamente el tejido de qallwa y pertenecer a la Asociación de Tejedoras de Sayamud, que cuenta con 45 social activas.
La técnica principal empleada fue la encuesta mediante un cuestionario estructurado en escala de Likert, que de acuerdo con Yamashita (2022) es útil para afirmaciones de investigación dado que el encuestado puede elegir la opción que mejor describa su experiencia, creencia o sentir. De manera complementaria, se utilizó la técnica de observación con la finalidad de registrar y describir las prácticas del tejido en qallwa, las dinámicas sociales asociadas y las manifestaciones de empoderamiento femenino en el contexto de la provincia de San Miguel. Asimismo, se consideraron aspectos éticos como el respeto a la privacidad, el anonimato de las participantes y el uso de la información exclusivamente para fines académicos.
Se diseñó un cuestionario estructurado con 12 ítems distribuidos a su vez, en tres dimensiones (recursos, agencia y logros) según el modelo de Kabeer (1999), con opciones de respuesta en escala Likert de 5 puntos. La encuesta se aplicó a 30 mujeres tejedoras. Los datos cuantitativos se analizaron con estadística descriptiva (frecuencias y porcentajes).
De manera complementaria, se empleó la observación no participante con una guía de observación estructurada para registrar las prácticas de tejido, las interacciones comunitarias y las manifestaciones de empoderamiento durante cuatro semanas. El análisis cualitativo se realizó mediante categorización temática, lo que permitió triangular la información con los resultados de la encuesta.
RESULTADOS
A continuación, se presentan los hallazgos derivados del trabajo de campo, organizados en tres apartados. En primer lugar, se describe el tejido de qallwa como práctica cultural de arraigo histórico y su reconocimiento como patrimonio inmaterial. Posteriormente, se analiza su influencia en el empoderamiento de las mujeres tejedoras a partir de las tres dimensiones propuestas: recursos, agencia y logros.
El tejido en qallwa
La producción de tejido en qallwa en la zona rural data de la época prehispánica, pues era mencionado de manera reiterada en las crónicas, como un producto utilizado para el pago de tributos, siendo también un elemento generador de ganancias a los comerciantes, asimismo, la producción de los tejidos artesanales sirvió como espacios de independencia para mitigar la inserción en las haciendas, obrajes o minas, (Quiroz, 2024).
Los trabajos académicos recientes muestran que el tejido en qallwa (telar de cintura andino) constituye en San Miguel, Cajamarca una práctica textil con continuidad histórica y social. Como producto de la observación, desde una perspectiva descriptiva, el tejido en qallwa articula los “urdidos” sujetados entre un punto fijo (por lo general árboles, columnas, postes insertados para tal fin) y el cuerpo de la tejedora (habitualmente altura de la cintura), lo que facilita un control fino de la trama. Además, en San Miguel, estas prácticas apuntan a la confección de paños y prendas (chales, chalinas, cubrecamas, pullos, alforjas, telar para carteras, etc.), y, que como lo refiere Quiroz (2024), las técnicas de amarre y teñido, en la región norandina, incluyen variantes de ikat, donde la evidencia lingüística sugiere que los nombres de herramientas y operaciones del telar (qallwa, cungalpo, putij) conservan sustratos multilingües procedentes de lenguas como (guzmango, culle, quechua y muchik), revelando continuidades técnicas desde época prehispánica hasta tiempos actuales. Este trasfondo técnico proporciona un marco para entender la pervivencia de motivos, ritmos de urdimbre y acabados que distinguen los tejidos sanmiguelinos.
Respecto a la importancia del contacto a causa de los tejidos sanmiguelinos, se tiene que estos, circularon en redes comerciales interregionales aproximadamente desde finales del siglo XIX, conectando Cajamarca con la costa norte peruana y el sur ecuatoriano. Diversas fuentes señalan que el diseño de “pañón” azul sobre fondo blanco tiene arraigo sanmiguelino y fue adoptado más tarde por centros productores como Tacabamba (Chota), lo que sugiere procesos de innovación local con posterior difusión regional, explicada por la presencia de flujos festivos y religiosos y la demanda de danzas costeras (marinera, tondero) que añadieron el paño como elemento escénico indispensable y de identidad regional durante el siglo XX (Ministerio de Cultura, 2022).
Actualidad y transmisión generacional
El peso de la transmisión femenina es fundamental en San Miguel, la continuidad del telar de cintura está presente en colectivos de artesanas que han hecho del tejido en qallwa un vehículo de memoria y una estrategia socioeconómica. Las mujeres transmiten sus aprendizajes, ya sean arquetipos de urdido, diseños o tejidos a sus descendientes o amistades, además de ser gestoras de mercado para las prendas producidas, sin desvincular la práctica del ámbito comunitario. Como refiere Quiroz (2024), no solo conservan y crean repertorios formales sobre diseño, sino que se preserva vocabularios técnicos multilingües que mantiene en uso términos que remiten a capas étnico-lingüísticas antiguas de Cajamarca.
En la actualidad se han dado importantes eventos institucionales que han reforzado el reconocimiento del tejido en qallwa sanmiguelino. Así, se encuentra la declaratoria como Patrimonio Cultural de la Nación 2019 para los conocimientos, técnicas y prácticas asociadas a los tejidos de qallwa de la provincia de San Miguel, mediante Resolución Viceministerial N.°211-2019-VMPCIC-MC, también se hallan iniciativas de puesta en valor territorial, tal es el caso, de la propuesta de ruta turística del tejido en qallwa” en San Miguel, que pretende articular salvaguardia, turismo vivencial y empoderamiento económico de artesanas (Congreso de la República del Perú, 2025). De tal manera, la historicidad de la práctica del tejido en qallwa, afianza su carácter de referente identitario local, pues el tejido en qallwa en San Miguel de Cajamarca comprende como una trama donde tecnología, lengua y género se combinan resultando en un capital cultural que hoy es reconocido y salvaguardado oficialmente.
Influencia de la práctica del tejido en qallwa en el empoderamiento de las mujeres tejedoras
Como se ha revisado previamente, el empoderamiento de la mujer incluye diversas dimensiones; entre ellas figura la relativa a los recursos, siendo dentro de ellos uno de los más importantes el recurso económico. Así, respecto a América Latina, si se hace referencia a la autonomía económica, se debe reconocer que atañe al acceso y control de recursos (ingresos, activos, crédito, tecnología), inserción en empleo decente y redistribución del trabajo de cuidados, siendo necesario contar con sistemas integrales de cuidados como pilar para cerrar brechas en participación y calidad del empleo femenino, en una sociedad donde hay retrocesos en ocupación femenina por el aumento de funciones no remuneradas, profundizan las desigualdades de ingresos y tiempo (CEPAL, 2021). Del mismo modo, es necesario reconocer que la autonomía económica requiere marcos legales habilitantes, mercados inclusivos y sistemas de cuidado, pues en el mundo 3.9 mil millones de mujeres enfrentan barreras que dificultan su participación económica, lo que se expresa en tasas de empleo, brecha salarial, emprendimiento y acumulación de activos (World Bank, 2024).
Bajo esta realidad, para las mujeres que se dedican a la artesanía, aprovechar las potencialidades de sus territorios resulta una opción viable de generación de ingresos, junto a otras formas de mejora que puede implicar. Así, diversas fuentes convergen en que la artesanía, más aún, si estás tienen gran connotación y valor cultural, es apreciada en el mercado nacional e internacional, lo cual de contar con un plan de negocio resulta favorable económicamente para las comunidades o grupos que lo fomentan y practican. Como lo refiere Vargas (2023), las artesanías textiles tradicionales tienen gran oportunidad para generar empleo e ingresos para mujeres artesanas, lo que, en un escenario de desigualdad de género donde las opciones de generar ingresos propios son escasas, constituye un excelente camino.
Asimismo, se reconoce que los ingresos económicos para las mujeres no es el único resultado, pues también en otros escenarios, como el del Municipio de Vélez Santander y San Francisco, el tejido contribuye al sentido de comunidad en un grupo de mujeres tejedoras, actuando como una herramienta de trasformación social, de sentido de comunidad y fortalecimiento de identidad cultural (Velasco y Romo, 2025). Así, denota oportunidad de incidencia en decisiones sociales y mayor participación.
· Dimensión recursos, generación de ingresos y autonomía
En San Miguel, respecto a la experiencia de las artesanas tejedoras en qallwa respecto a la dimensión recursos, aludiendo principalmente al aspecto económico, se consideró el ítem: ¿Gracias al tejido en qallwa, usted tiene mayor capacidad para generar ingresos propios y decidir sobre el uso de ese dinero?, como se observa en la figura 1 del total de mujeres artesanas encuestadas, solo el 10 % manifestó estar en desacuerdo, el 13.33 % asumió una posición neutral, el 26.67 % expresó estar de acuerdo y el 50 % señaló estar totalmente de acuerdo. En consecuencia, la mayoría así como capacidad de decidir cómo utilizarlo, lo que se alinea con que fomenta la autonomía económica, aspecto importante dentro del empoderamiento de la mujer.

Figura 1. El tejido en qallwa ha permitido tener mejores ingresos y decidir sobre su uso.
Elaboración: Los autores.
· Dimensión agencia, ampliación de redes sociales y participación
Asimismo, referente a la dimensión agencia, se planteó al ítem ¿Participar en actividades de tejido (talleres, asociaciones, reuniones) le ha permitido ampliar su red social y acceder a apoyo comunitario?, sobre el cual, el 6.67 % de tejedoras encuestadas asumió una posición neutral, el 36.67 % manifestó estar de acuerdo y el 56.67 % señaló estar totalmente de acuerdo (figura 2). Se evidencia en su mayoría que la práctica del tejido en qallwa ha influenciado positivamente al ámbito de relaciones sociales.

Figura 2. Participar en actividades de tejido ha permitido ampliar su red social y tener apoyo comunitario.
Elaboración: Los autores.
De manera similar, implicando también la dimensión agencia (por referirse a la capacidad de tener metas, tener voz y decidir) se incluyó en el ítem ¿Su actividad como tejedora le ha dado voz en espacios comunitarios (toma de decisiones o representación) donde antes no participaba?, sobre el cual, el 10 % de tejedoras encuestadas asumió una posición neutral, el 23.33 % manifestó estar de acuerdo y el 66.67 % expresó estar totalmente de acuerdo (Figura 3).

Figura 3. Ser tejedora le ha dado voz en espacios donde no solía participar.
Elaboración: Los autores.
· Dimensión: Logros, bienestar personal, familiar y social
También, respecto a la dimensión logros, implicando al ítem ¿Considera que la práctica del tejido en qallwa ha contribuido a su bienestar personal, familiar y social?, sobre el cual, el 13. 33 % de tejedoras encuestadas asumió una posición neutral, el 33.33 % manifestó estar de acuerdo y el 53.33 % expresó estar totalmente de acuerdo (figura 4). Por sus respuestas, puede inferir la relevancia e impacto que ha tenido el tipo de práctica textil aludido para las tejedoras en San Miguel.

Figura 4. La práctica del tejido en qallwa ha contribuido a su bienestar personal, familiar y social.
Elaboración: Los autores.
Además de lo especificado anteriormente, donde se evidencia la influencia positiva que tiene el tejido en qallwa en las mujeres sanmiguelinas que lo practican, expresando mayor autonomía económica, en la capacidad de decidir e influir en los diferentes aspectos de su vida. Estas han experimentado empoderamiento como mujeres en un contexto social donde la ruralidad y las limitaciones no siempre han sido favorables.
Resumiendo, estas mujeres han experimentado procesos de empoderamiento en un contexto marcado por las limitaciones propias del sector rural. En este sentido, el reconocimiento reciente, como la obtención del concurso nacional “Somos Artesanía” evidencia el fortalecimiento de sus capacidades productivas y organizativas.
DISCUSIÓN
Los resultados del estudio evidencian que el tejido en qallwa en el distrito de San Miguel cumple una función dual: por un lado, actúa como un mecanismo de preservación del patrimonio cultural inmaterial y, a la vez, se desarrolla como una herramienta útil de empoderamiento para las mujeres que lo practican. Este hallazgo muestra que las expresiones culturales de las comunidades son elementos importantes de identidad y memoria colectiva, pero también pueden influir en la dinámica de transformación social y de género en contextos rurales.
En relación con la dimensión recursos, los resultados de este eje muestran que la mayoría de las artesanas percibe que el tejido en qallwa les ha permitido generar ingresos propios y decidir sobre su uso. Este resultado guarda relación con lo planteado por Kabeer (1999), quien refiere que el acceso y control de recursos materiales es un elemento fundamental del empoderamiento femenino. Asimismo, aunque los ingresos derivados de la actividad artesanal no siempre sean elevados ni constantes, reviste importancia por la capacidad de decisión que las mujeres ejercen sobre ellos, lo que resulta significativo para la autonomía económica en un contexto donde las oportunidades laborales femeninas suelen ser limitadas. En este sentido, el tejido en qallwa se erige como una estrategia económica que ayuda a reducir la dependencia financiera y a fortalecer la autoestima y el reconocimiento del trabajo femenino.
Respecto a la dimensión agencia, los resultados expresan que la participación en actividades vinculadas al tejido, aludiendo a talleres, asociaciones y reuniones, han propiciado la ampliación de las redes sociales de las mujeres, así como su presencia en espacios de toma de decisiones locales. Estos hallazgos se alinean con Winters et al. (2023), quienes señalan que el empoderamiento implica el acceso a recursos, capacidad de definir metas, ejercer voz y participar activamente en la vida social. En el caso de San Miguel, la práctica del tejido en qallwa fortalece el capital social de las artesanas, permitiéndoles transitar de ámbitos tradicionalmente privados hacia espacios públicos de representación, liderazgo, imagen y reconocimiento.
En cuanto a la dimensión logros, los resultados muestran que la mayoría de las mujeres considera que la práctica del tejido en qallwa ha contribuido positivamente a su bienestar personal, familiar y social; lo cual evidencia que el empoderamiento femenino también implica percepciones subjetivas de bienestar, reconocimiento social y satisfacción personal. De acuerdo con Kabeer (1999), los logros representan la materialización de los procesos de empoderamiento, pues reflejan cambios concretos en las condiciones de vida. Así, el tejido en qallwa fortalece la identidad, el sentido de pertenencia y la valoración social de las artesanas.
Sin ignorar lo ya mencionado, la presencia de respuestas neutrales en todos los ítems del estudio sugiere que los procesos de empoderamiento no son iguales para todas. En ello tienen que ver factores estructurales como la limitada inserción en mercados más amplios, irregularidad de ingresos, persistente carga del trabajo doméstico y de cuidados, factores que pueden restringir el alcance y la sostenibilidad del empoderamiento logrado. Este hallazgo coincide con lo señalado por la CEPAL (2021) y el World Bank (2024), los cuales refieren que la autonomía económica de las mujeres requiere también marcos institucionales, políticas de cuidado y mercados inclusivos que acompañen estos procesos.
Los resultados permiten afirmar que el tejido en qallwa en San Miguel constituye una práctica cultural que posee valor identitario y patrimonial que se presenta como una herramienta que articula recursos económicos, agencia social y logros en bienestar, configurando un proceso de empoderamiento femenino. Para que este empoderamiento sea sostenible en el tiempo, es necesario que las políticas públicas de salvaguardia del patrimonio cultural incorporen enfoques de género y desarrollo productivo, fortaleciendo el acceso a mercados, financiamiento, capacitación y sistemas de cuidado que permitan a las artesanas ejercer plenamente su ciudadanía económica y social.
CONCLUSIONES
FINANCIAMIENTO
No monetario.
AGRADECIMIENTO
A todos los actores sociales involucrados en el desarrollo de la investigación.
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