https://doi.org/10.35381/e.k.v9i17.4913

 

Las habilidades investigativas en la formación profesional

 

Research skills in vocational training

 

 

 

Iruma Alfonso-González

ua.irumaalfonso@uniandes.edu.ec.

Universidad Regional Autónoma de los Andes, Ambato, Tungurahua

Ecuador

https://orcid.org/0000-0001-6866-4944

 

Caridad Alonso-Camaraza

caridad.alonso@umcc.cu

Universidad de Matanzas, Matanzas, Matanzas

Cuba

https://orcid.org/0000-0002-2320-3076

 

Ariel José Romero-Fernández

dir.investigacion@uniandes.edu.ec

Universidad Regional Autónoma de los Andes, Ambato, Tungurahua

Ecuador

https://orcid.org/0000-0002-1464-2587

 

 

 

 

Recepción: 10 de agosto 2025

Revisado: 15 de noviembre 2025

Aprobación: 15 de diciembre 2025

Publicado: 01 de enero 2026


 

 

RESUMEN

El presente artículo tuvo como propósito examinar el proceso de formación de habilidades investigativas en el contexto universitario, subrayando su relevancia en la promoción de una cultura científica que favorezca la profesionalización de los estudiantes. Para ello, se llevó a cabo una investigación de carácter documental con un enfoque hermenéutico, basada en el paradigma interpretativo y apoyada en métodos cualitativos para trabajar con fuentes secundarias. Los hallazgos obtenidos tras el proceso de reinterpretación destacan la importancia de la investigación en la educación superior, ya que fomenta una cultura científica que enriquece tanto el desarrollo profesional como el impacto social de los estudiantes. Sin embargo, resulta crucial definir claramente habilidades y competencias investigativas específicas y aplicar estrategias desde una perspectiva integral, promoviendo la vinculación entre la investigación, el crecimiento personal y la transformación social.

 

Descriptores: Habilidades investigativas; formación investigativa; cultura científica; formación profesional. (Tesauro UNESCO).

 

 

 

ABSTRACT

The purpose of this article was to examine the process of developing research skills in the university context, emphasizing its relevance in promoting a scientific culture that favors the professionalization of students. To this end, documentary research was conducted using a hermeneutic approach based on the interpretive paradigm and supported by qualitative methods for working with secondary sources. The findings obtained after the reinterpretation process highlight the importance of research in higher education, as it fosters a scientific culture that enriches both the professional development and social impact of students. However, it is crucial to clearly define specific research skills and competencies and to apply strategies from a comprehensive perspective, promoting the link between research, personal growth, and social transformation.

 

Descriptors: Research skills; research training; scientific culture; professional training. (UNESCO Thesaurus).


 

INTRODUCCIÓN

El proceso de formación investigativa tiene su reconocimiento en el desarrollo social de la humanidad; a su vez, en la formación de profesionales relacionada con determinadas condiciones socio histórico concretas. En las universidades, sus currículos están basados en la formación y se proponen educar e instruir a los estudiantes en diferentes áreas del conocimiento. La actividad de la educación y la formación se han convertido en el  “núcleo del desarrollo de la persona y las comunidades” (Delors, 1996: p. 12).

Para González (2016), el concepto de formación, aunque no ha sido estudiado adecuadamente, es un tema abordado inicialmente dentro de las ideas filosóficas y posteriormente dentro de las categorías pedagógicas, en un “sentido de uso asiduo en relación con la creación y el desarrollo de cualidades superiores” (Varona, 2021: p. 39). Según Rodríguez (2000), Hans-Georg Gadamer (1900-2002) desarrolló el concepto de formación con un giro epistemológico dentro de la filosofía, describiéndola como un movimiento que va desde las pre-comprensiones hacia una comprensión más rica y universal, que expande y transforma la propia identidad y el horizonte de comprensión del individuo, es decir, es una experiencia vital autotransformadora.

Al analizar la categoría de formación desde una mirada académica, esta se relaciona con la creación de cualidades, la adquisición de nuevos conocimientos y la reacomodación de los existentes. Asimismo, Figuerola (2016) señala que se establecen conexiones con otras categorías relacionadas, como la instrucción, la educación, el desarrollo y la enseñanza. Además, se observa una creciente tendencia a la realización de estudios sobre este tema dentro de las instituciones educativas cubanas.

En el ámbito de la formación profesional, se subraya la relevancia de no fragmentarla en distintas dimensiones del ser humano, ya que este debe ser entendido como un todo complejo, cuyas particularidades deben concebirse de manera integrada. Sin embargo, se enfatiza que, siempre que se lleva a cabo un proceso formativo con un propósito bien definido, este se desarrolla en un contexto determinado, con sus propias condiciones, actores con características distintas y métodos específicos que buscan alcanzar la meta establecida. Por lo que la interacción de estos factores le confiere al proceso de formación un carácter único.

Aquí es importante destacar lo expresado por Orozco (2008), en cuanto a que la educación que brinda la universidad es integral en la medida en que enfoca al estudiante como una totalidad y no únicamente en su potencial cognoscitivo o en su quehacer técnico o profesional. Para este autor, la formación integral compromete el quehacer universitario en su conjunto y se ponen de relieve en ella la dimensión simbólica del proceso de aprendizaje, la dimensión ética y la finalidad cultural y crítica de la universidad.

En este contexto, es relevante resaltar la propuesta de Horruitiner (2006; 2008), quien plantea que la formación profesional debe abordarse desde tres dimensiones fundamentales: la instructiva, enfocada en proporcionar conocimientos y habilidades; la desarrolladora, orientada a estimular competencias profesionales que garanticen un desempeño adecuado; y la educativa, centrada en la formación de un individuo ético y socialmente consciente, capaz de integrarse en sociedad, comprometido con las problemáticas del entorno y apto para transformarlo, humanizarlo y mejorar sus condiciones.

Poniendo en contexto lo expuesto, es importante saber que la formación investigativa en la universidad cubana tiene como base pedagógica el pensamiento de figuras icónicas como Félix Varela (1788-1853) y José de la Luz y Caballero (1800-1862), consolidándose en los ideales de José Martí Pérez (1853-1895). Las ideas progresistas de estos referentes de la pedagogía cubana comenzaron a influir en la dinámica educativa de la Universidad de La Habana a partir de la segunda mitad del siglo XIX, dejando una herencia que persiste en las tendencias científicas y pedagógicas actuales. Desde sus concepciones se impulsa en los cubanos el desarrollo de un pensamiento crítico y creativo.

Una característica destacada de la universidad contemporánea, según Horruitiner (2020), es la transformación de los saberes, como resultado del creciente enfoque de las instituciones de Educación Superior en asumir la investigación como eje del desarrollo. Esto parte del principio de que la auténtica preparación de cualquier profesional universitario requiere que los estudiantes asimilen la lógica de la investigación científica, sin la cual no podría considerarse una verdadera formación profesional en ninguna carrera.

Indudablemente, la formación investigativa es un desafío educativo y cultural para las nuevas generaciones, como plantea Guadarrama (2017), “Una investigación científica debe constituirse en un acontecimiento cultural […] por tanto, la investigación debe contribuir a ese enriquecimiento en el proceso de humanización del ser humano frente a las fuerzas que lo enajenan”. (p. 7). En este sentido no son pocos los retos a los que se enfrenta el proceso de formación investigativa en los programas universitarios.

Un reto constante en la formación profesional, tanto a nivel general como en el ámbito específico de la formación investigativa, radica en transformar el proceso formativo universitario en una experiencia creativa, dinámica y enriquecedora, capaz de reflejar las contradicciones inherentes a la práctica profesional y de contribuir activamente a la transformación social mediante la resolución de problemas reales. Esto resulta especialmente significativo al considerar que gran parte de los currículos y planes de estudio a este nivel siguen siendo rígidos, priorizando la transmisión de contenidos por encima del desarrollo de competencias y habilidades investigativas, como componentes que potencian el aprendizaje (Olivera, 2025).

Actualmente, pareciera no existir un consenso claro sobre lo que realmente implica el concepto de habilidades investigativas. Algunos enfoques las limitan a aspectos técnicos, como el dominio de técnicas de recolección y análisis de datos estadísticos, mientras que otros las entienden como competencias más integrales que abarcan pensamiento crítico, creatividad, ética y comunicación científica.

Esta falta de definición conceptual pone en evidencia no solo la dificultad para diseñar programas formativos coherentes, sino también las tensiones existentes entre los paradigmas tradicionales de formación universitaria y las demandas actuales de una sociedad que necesita profesionales reflexivos, innovadores y preparados para generar conocimiento. Esta indefinición teórica acerca de las habilidades investigativas pone en evidencia la urgencia de implementar reformas estructurales y metodológicas en el entorno universitario. Fomentar una cultura científica implica romper con la visión meramente instrumental de la investigación para dar paso a una perspectiva totalizadora que integre teoría, aplicación, valores éticos y un compromiso con la sociedad.

En este contexto, se hace evidente la necesidad de reconsiderar la relevancia de la formación y el desarrollo de competencias investigativas para fomentar una sólida cultura científica en la educación profesional universitaria. Esto lleva a plantear la siguiente reflexión: ¿De qué manera el desarrollo de estas habilidades investigativas se convierte en un aspecto fundamental de la formación del profesional? Esta reflexión impulsa la elaboración del presente artículo, cuyo propósito se enmarca en examinar el proceso de formación de habilidades investigativas en el ámbito universitario, destacando su papel en la construcción de una cultura científica para la profesionalización de los estudiantes.

La relevancia de este estudio radica en resaltar que el desarrollo de habilidades investigativas representa un pilar fundamental para impulsar y consolidar una verdadera cultura científica dentro de los programas formativos y de profesionalización. Esto exige transitar hacia currículos flexibles, fomentar experiencias prácticas de investigación, adoptar enfoques interdisciplinarios y reforzar los principios de ética académica. Solo mediante estas estrategias, la universidad podrá posicionarse como un eje gestor de conocimiento y motor clave para el desarrollo sostenible en el siglo XXI.

 

 

 

MÉTODOS

Para desarrollar este artículo, cuyo objetivo es analizar el proceso de adquisición de habilidades investigativas en el entorno universitario y resaltar su importancia en la creación de una cultura científica en los estudiantes, se llevó a cabo un estudio bibliográfico documental. Este se fundamenta en la premisa propuesta por Palella y Martins (2015), quienes enfatizan que el conocimiento surge del tratamiento sistemático de información ya explorada por otros investigadores. El trabajo se inscribe dentro del enfoque cualitativo interpretativo, el cual busca interpretar fenómenos sociales basándose en los significados atribuidos tanto por los actores como por los textos.

En este marco, se utilizó el enfoque hermenéutico como herramienta clave para analizar documentos, considerando sus contextos históricos, culturales y lingüísticos. Según Gadamer (1998), como se hace referencia en Rosales et al. (2024), la comprensión representa un proceso de interacción entre el intérprete y el texto, donde se genera una fusión de horizontes que integra la tradición con la perspectiva del investigador.

Desde esta perspectiva, el enfoque hermenéutico aplicado a estudios documentales trasciende la mera descripción de contenidos para centrarse en la reconstrucción de sentidos y significados de los textos a través de la comprensión crítica. Ángel (2009) enfatiza que, en la investigación hermenéutica, la validez no depende de métodos aplicados de forma automática, sino de la habilidad para elaborar interpretaciones sólidas y bien fundamentadas, tomando como base el texto y su contexto.

Para este estudio documental fundamentado en un diseño bibliográfico, se emplearon diferentes técnicas. Entre ellas se incluyen: la revisión bibliográfica sistemática, el análisis cualitativo de contenido y la interpretación hermenéutica apoyada por matrices de análisis temático. Esto supuso la ejecución de diversas etapas sistemáticamente organizadas, tal como las describe Reyes y Carmona (2020): recolectar, compilar y seleccionar información, observar y analizar los datos contenidos en los textos, y vincular esos contenidos al objeto de estudio con el propósito de generar una síntesis interpretativa. Estos procedimientos se detallan a continuación.

·       Delimitación del tema y categorías de análisis. Se definió el objeto de estudio y las dimensiones conceptuales que guiarán la búsqueda documental. 

·       Búsqueda de fuentes. Se consultaron bases de datos académicas, repositorios institucionales y bibliotecas digitales. 

·       Compilación y selección de documentos. Se aplicaron criterios de inclusión y exclusión para garantizar pertinencia y calidad. 

·       Organización de la información. Se hizo lectura detallada de los documentos y los datos contenidos en los textos se clasificaron y analizaron mediante matrices temáticas y vinculándose al objeto de estudio.

·       Interpretación hermenéutica. Se realizó un análisis crítico contrastando perspectivas que permitieron reconstruir significados, siguiendo el círculo hermenéutico descrito por Gadamer. 

 

En relación con las fuentes de información consultadas, se incluyeron bases de datos digitales de acceso libre, tales como: Scielo, Redalyc, y Dialnet, entre otras. Para llevar a cabo la selección se emplearon descriptores como: habilidades investigativas, cultura científica, educación universitaria, formación investigativa, además de posibles combinaciones entre estos términos. Cabe destacar que la elección de los documentos se basó en los siguientes criterios:

·       Pertinencia temática: es decir, que tuvieran relación directa con el objeto de estudio.

·       Rigor académico: se dio preferencia a artículos científicos, libros especializados y documentos institucionales, escritos y/o traducidos al español.

·       Actualidad y relevancia: se incluyeron documentos de fuentes recientes, sin excluir textos clásicos fundamentales. 

·       Diversidad de enfoques: se consideraron documentos con distintas perspectivas para enriquecer la interpretación. 

 

Para asegurar la validez del análisis, se aplicó la técnica de triangulación de fuentes, la cual permitió contrastar distintas perspectivas provenientes de autores y documentos. Según destaca Torres (2021), esta herramienta resulta esencial para garantizar la pureza de las reconstrucciones interpretativas. Asimismo, se buscó asegurar, por una parte, la transparencia metodológica mediante una descripción detallada de las etapas seguidas en la investigación y el análisis de los datos documentales. Por otra parte, se trabajó en preservar la coherencia interna al demostrar la vinculación entre los objetivos planteados, las categorías de análisis y los resultados obtenidos. 

Finalmente, se fomentó la rigurosidad en las interpretaciones hermenéuticas apoyando dichas lecturas en evidencias textuales contundentes. De igual forma, se respetaron de manera estricta los principios éticos, poniendo énfasis en resguardar los derechos de autor y garantizando un uso responsable y adecuado de las referencias utilizadas en el estudio.

 

RESULTADOS

El desarrollo de habilidades investigativas en la formación del profesional

Las habilidades representan un elemento fundamental dentro del sistema categorial propio de las ciencias psicológicas y pedagógicas. Al analizar este tema desde dicho ámbito, se pueden identificar diferentes definiciones y enfoques relacionados con las habilidades investigativas, así como su vínculo con la actividad y la regulación de la conducta humana. Además, se subrayan las principales expresiones de estas habilidades en el proceso de formación del profesional de la educación.

En los estudios sobre habilidades, Petrovsky (1980) define la habilidad como el "dominio de un complejo sistema de acciones psíquicas y prácticas necesarias para una regulación racional de la actividad, utilizando los conocimientos y hábitos que posee la persona" (p. 159). Esta definición se fundamenta en los conceptos de acción y actividad. Por su parte, Leontiev (1982) plantea que la actividad se compone de varios elementos: el sujeto, el objeto, el objetivo, el motivo, las acciones y las operaciones. Según su perspectiva, dichos elementos son los que estructuran y determinan la manera en que el sujeto, con miras a alcanzar un propósito consciente, interactúa con el objeto de la actividad presente en su mundo circundante, lo modifica y, a su vez, se transforma a sí mismo.

De lo expuesto se concluye que hay una fuerte conexión entre la actividad y las acciones. Al respecto, Galperin (1979) sostiene que las acciones que organizan una actividad son un componente esencial de la misma. La acción humana, en su estructura funcional, incluye una etapa de orientación, una fase de ejecución y otra dedicada al control. De este modo, las habilidades se integran en la actividad de las personas como acciones que se internalizan y perfeccionan, lo cual se refleja en el comportamiento observable.

Es importante resaltar que, según los postulados de Vygotsky, toda habilidad psicológica es, en un principio, social o interpsicológica y, posteriormente, individual o intrapsicológica. Este planteamiento concreta el principio de interiorización de la actividad definido por Vygotsky y sitúa las habilidades en las zonas de desarrollo próximo, las cuales constituyen los espacios donde se lleva a cabo el aprendizaje humano mediante un proceso de formación progresiva.

De acuerdo con los planteamientos de Talízina et al. (2010), la ley de interiorización propuesta por Vygotsky se desarrolló de manera coherente en el concepto de relación inseparable entre psique y actividad, manifestándose en la interiorización como un proceso gradual y dialéctico que surge de diferentes actividades pertinentes. La adquisición de habilidades ocurre a través de la implementación progresiva de un conjunto de acciones vinculadas al contenido de dichas habilidades. En este sentido, resulta oportuno resaltar lo mencionado por Brito (1987), citado en los trabajos de Corona y Fonseca (2007), quien conceptualiza la habilidad como el dominio en la ejecución, entendido como un control consciente sobre la acción, un saber hacer. Esto se manifiesta en la aptitud del individuo para gestionar de manera activa e intencionalmente actividades de cierta complejidad, mientras que al mismo tiempo abre posibilidades significativas de progreso y perfeccionamiento en las acciones ya aprendidas.

Según el mismo Brito (1987), para que se lleve a cabo el proceso de asimilación de una habilidad, resulta fundamental estructurar de manera sistemática las acciones que la conforman. Esto implica que una habilidad no puede reducirse a una simple suma de pasos independientes, sino que debe entenderse como la organización eficiente y coherente de esos pasos aislados para formar una destreza integrada y funcional. Además, señala que cada acción comprende la ejecución de un conjunto de operaciones que pueden abordarse tanto desde un plano teórico como práctico. De ahí que se haga referencia a habilidades teóricas y prácticas.

Fariñas (1993; 2005), al centrarse en la categoría de habilidad dentro del currículo, resalta que estas representan la estructura vertebradora de cualquier currículo que aspire a promover el desarrollo psicológico potencial del individuo. Por esta razón, las denomina habilidades conformadoras del desarrollo personal, ya que estas facilitan, expresan o impulsan tanto la autorregulación como el autodesarrollo. Lo cual, permiten una perspectiva más amplia hacia el crecimiento integral de la personalidad, tanto en términos cualitativos como cuantitativos, al posibilitar que el individuo alcance su desarrollo de manera autónoma e independiente.

Si bien el conocimiento es un requisito esencial para el desarrollo de las habilidades, es crucial destacar que, dentro del proceso de enseñanza-aprendizaje, adquirir solo el dominio del componente cognoscitivo no es suficiente. Es necesaria una ejecución consciente y práctica por parte del individuo, que demuestre un nivel progresivo de calidad en su desempeño y, a su vez, fomente una valoración crítica de sus propias acciones. En otras palabras, el conocimiento debe ser aplicable y reflejarse en acciones concretas y controladas. Por esta razón, se comparte la perspectiva de Zilberstein y Silvestre (2005), los cuales sostienen que las habilidades se forjan a través de la actividad, ya que estas implican el dominio de diferentes formas de acción, como la cognoscitiva, práctica y valorativa; en resumen, es el conocimiento en acción. Dicha definición, que también se asume en esta investigación, responde al enfoque histórico-cultural, tal como expone el autor.

Álvarez (1999), plantea que las habilidades, desde el punto de vista psicológico, no son más que el sistema de acciones y operaciones dominadas por el sujeto que responde a un objetivo. Es por ello que el dominio de las acciones y operaciones, a su vez, va a depender del problema concreto que se pretende resolver y de las condiciones individuales del sujeto que lo resuelve, lo cual resalta el carácter consciente de las habilidades.

Los autores Chirino (2002; 2012) y Lanuez y Pérez (2005), destacan la importancia de las acciones ejecutoras como una muestra del dominio de la habilidad y de la regulación consciente durante el proceso de ejecución. Las habilidades suponen el “dominio de una acción, lo que permite regular su ejecución de forma consciente y con la flexibilidad que demanda la situación o contexto en que se ejecuta” (Chirino, 2002, p.87).

Para Brito (1987), citado por Corona y Fonseca (2007), cuando el contenido de la habilidad se relaciona con la actividad profesional del individuo, se denominan habilidades profesionales. Existe cierto consenso en la literatura científica en cuanto a la definición de las habilidades profesionales como aquellas que desde el plano intelectual se orientan a la transformación del objeto de la profesión, por lo que la habilidad profesional se concibe como el dominio del conjunto de acciones que en el orden teórico y práctico caracterizan a la profesión y tienen una expresión concreta en los modos de actuación profesional. A estas ideas contribuyen autores como: Álvarez (1999), Lanuez y Pérez (2005), Machado y Montes de Oca (2009) y Herrera (2013; 2014).

En este tenor, se asume para el presente estudio la definición de habilidades profesionales que aporta Borges (2018), como se cita en Borges (2019), tomando en consideración su actualidad y precisión en relación con el tema. Esta definición de habilidades profesionales se entiende como:

 

El modo de interacción del sujeto con el objeto y/o sujetos en la actividad, donde se apropia de métodos y procedimientos propios de la profesión, comienza a dominar paulatinamente las acciones y operaciones (que a su vez tienen un objetivo y contenido) a partir de las experiencias adquiridas y el uso de los medios que le facilitarán el aprender a ejecutar la habilidad cada vez mejor para lograr la transformación del objeto de la profesión”. (p.34)

 

Del mismo modo, se considera lo planteado por Pestana (2023), quien, al adentrarse en el campo de la investigación educativa, ha aportado al reconocimiento de las llamadas habilidades investigativas integradoras. Esta perspectiva no solo no se opone al enfoque filosófico-sociológico en la educación, sino que lo complementa, al facilitar que los universitarios desarrollen la capacidad de interpretar, analizar y dejar huella en su práctica pedagógica y su trayectoria profesional mediante herramientas investigativas.

Dichas herramientas contribuyen, además, al fortalecimiento de la cultura científica dentro del ámbito universitario, integrando tanto el conocimiento fundamental de los principios científicos como su aplicación para la toma de decisiones fundamentadas. Según Santiesteban et al. (2024), esta noción debe entenderse como una construcción social que fusiona la generación de conocimiento científico con su apropiación cultural y educativa.

Resulta fundamental señalar que el estudio de las habilidades investigativas ha despertado gran interés en diversos contextos y programas académicos universitarios, tanto en el ámbito internacional como específicamente en el caso de la universidad cubana. Este interés adquiere mayor relevancia al considerar lo planteado por la Comisión Europea, que subraya el deber de las universidades de formar profesionales altamente capacitados, capaces de integrar conocimientos, competencias técnicas, habilidades prácticas y actitudes que favorezcan su desarrollo personal y su desempeño laboral.

En este marco, cobra especial importancia lo indicado por Rojas (2021), quien define las habilidades investigativas como el dominio de actividades cognoscitivas, prácticas y valorativas vinculadas al método científico, que promueven una regulación consciente orientada a la resolución de problemas profesionales y, al mismo tiempo, favorecen el desarrollo integral del individuo. 

Es importante resaltar que los artículos consultados presentan una amplia variedad de conceptos asociados a estas habilidades investigativas objeto de estudio. Por ello, tras un análisis detallado de cada uno de los textos, la tabla 1 propone la reinterpretación de algunas definiciones, destacando un enfoque centrado en dichas habilidades dentro del proceso de formación en el ámbito universitario.

 

Tabla 1.

Conceptos vinculados al desarrollo de habilidades investigativas.

 

Categoría

Conceptos asociados a habilidades investigativas

Habilidades investigativas

Se entienden como un conjunto de acciones sistemáticas y rigurosas que requieren el seguimiento de procedimientos organizados y coherentes, los cuales actúan como guía en el desarrollo de los procesos de investigación científica. Estas acciones permiten a estudiantes y profesionales abordar problemas de manera sistemática, teniendo un impacto tangible en la realidad y promoviendo transformaciones sociales. Estas habilidades van más allá de la simple utilización de técnicas metodológicas, ya que comprenden una habilidad integral que combina pensamiento crítico, creatividad, principios éticos y habilidades de comunicación, no solo para solventar retos inmediatos, sino también para contribuir al progreso del conocimiento científico y al fortalecimiento de una cultura investigativa sólida.

Tipología de habilidades investigativas

Dentro de la amplia variedad de habilidades investigativas se destacan cinco esenciales: observar, describir, analizar, sintetizar e interpretar. Estas no operan por separado, sino que se combinan en un proceso dinámico que potencia el pensamiento crítico y creativo, la capacidad para resolver problemas y la generación de conocimiento científico. La práctica de estas destrezas no solo enriquece la formación académica, sino que también fomenta soluciones creativas y el progreso social de forma sostenible.

Formación en investigación

Es un proceso educativo integral que busca proporcionar a los estudiantes fundamentos metodológicos firmes, con el fin de equiparlos con herramientas necesarias para identificar problemas, plantear preguntas, desarrollar metodologías y evaluar resultados que posibiliten la realización de investigaciones rigurosas y confiables. Asimismo, promueve una visión orientada hacia la generación de conocimiento y el reconocimiento de la ciencia como un motor clave para la transformación social. Este proceso no se limita a la enseñanza de técnicas de investigación, sino que también se enfoca en formar futuros profesionales con una actitud ética, crítica y reflexiva frente a los desafíos de su entorno, convirtiéndose en un espacio esencial para la creación del conocimiento.

Desarrollo de habilidades investigativas

El desarrollo de habilidades investigativas constituye un proceso que trasciende la mera adquisición de técnicas metodológicas. Implica una práctica sistemática que promueve el pensamiento crítico, permitiendo contextualizar, analizar y examinar la información de forma precisa; además, fomenta el trabajo en equipo e interdisciplinario para la creación colectiva de conocimiento, al mismo tiempo que potencia el aprendizaje autónomo y el crecimiento intelectual, logrando así una formación estructurada y reflexiva.

Proceso de enseñanza-aprendizaje de la investigación

El aprendizaje de la investigación se configura como un eje transversal imprescindible en la educación universitaria, ya que articula lo académico, lo profesional y lo investigativo dentro de un mismo esquema de formación. Más allá de impartir únicamente conocimientos metodológicos, este componente curricular busca adoptar la investigación científica como una práctica habitual, fusionando teoría y práctica en el desarrollo de saberes. Esta integración promueve la cultura científica, favorece la creación de nuevo conocimiento y capacita a los futuros profesionales para afrontar los retos de sus respectivos campos laborales.

Ventajas del elemento investigativo para el estudiante

El componente investigativo en la educación universitaria no es simplemente un complemento opcional, sino un eje fundamental que sostiene el progreso académico, profesional y científico. Su impacto abarca diversos ámbitos, brindando aportes significativos que enriquecen tanto la cultura científica como la relevancia social de la institución universitaria.

Para los estudiantes, la investigación fomenta el aprendizaje autónomo y les permite desarrollar habilidades fundamentales de autoaprendizaje. Facilita una comprensión más profunda de la realidad, así como la integración entre teoría y práctica, lo cual permite la aplicación concreta del conocimiento y, en consecuencia, un mejor desempeño académico. Asimismo, promueve competencias clave como el pensamiento crítico y creativo, la capacidad para resolver problemas complejos y un enfoque cuestionador, que da lugar a propuestas innovadoras dirigidas a afrontar la multiplicidad de desafíos que circundan en el entorno.

 

Elaboración: Los autores.

 

DISCUSIÓN

Las reinterpretaciones conceptuales presentadas, análogas a las habilidades investigativas, se describen desde la perspectiva que asumen los autores considerando los textos seleccionados y en relación con las implicaciones de la formación investigativa, el desarrollo de tales habilidades, el proceso enseñanza aprendizaje de la investigación y las ventajas del elemento investigativo en la formación profesional de los estudiantes.

No obstante, desde estas nuevas interpretaciones surge la necesidad de examinar el aporte de Pestana (2023), quien sostiene que establecer fundamentos claros sobre las vías y contextos esenciales para promover las habilidades investigativas dentro de la formación profesional es cada vez más crucial para fortalecer su relevancia y calidad. Estas ideas evidencian una de las tendencias actuales en el ámbito educativo, que centra su atención tanto en las capacidades como en las competencias relacionadas con la investigación.

En este marco, considerando que uno de los principales objetivos de la educación universitaria contemporánea es la transformación de sus procesos, resulta indispensable respaldar y consolidar el enfoque hacia las habilidades investigativas dentro del currículo. Desde esta perspectiva, es fundamental ahondar en los aspectos pedagógicos y psicológicos que intervienen en la formación de dichas habilidades. Esto contribuiría a ofrecer orientaciones metodológicas y procedimientos específicos que permitan a los docentes no solo facilitar la resolución de problemas, sino también impulsar la generación de conocimiento y la construcción de una cultura científica.

Vale la pena destacar aquí que, en el contexto cubano, las investigaciones de corte pedagógico sobre habilidades investigativas han dado lugar a importantes contribuciones sobre el tema. Por ejemplo, se encuentra la propuesta desarrollada por López (2001) como se cita en Martínez y Márquez (2014), donde se consideran elementos clave en la formación académica y se conceptualizan como:

 

[…] una manifestación del contenido de la enseñanza, que implica el dominio por el sujeto de las acciones práctica y valorativa que permiten una regulación racional de la actividad con ayuda de los conocimientos que el sujeto posee, para ir a la búsqueda del problema y a su solución por la vía de la investigación científica (s/p).

 

Según Salmerón (2004), como se cita en Pegudo et al. (2013), las habilidades investigativas deben incorporarse como parte esencial del perfil en cada disciplina de formación, permitiendo abordar los problemas prácticos del entorno y proponer soluciones mediante iniciativas. Esta perspectiva, aboga por considerar dichas habilidades como comunes a diversas carreras universitarias.

En otro enfoque, Machado et al. (2008) destacan la relevancia de las tareas formativas entendidas como el núcleo del proceso de formación y conceptualizan la habilidad investigativa como el dominio práctico aplicado a la solución de tareas en contextos educativos, laborales y específicos de investigación, empleando enfoques y métodos propios de las disciplinas científicas.

En tiempos más recientes, se han presentado definiciones que enfatizan perspectivas más contextualizadas sobre las habilidades investigativas dentro de los diseños curriculares y elementos didácticos involucrados en su formación. Desde esta postura, Veitía et al. (2014) sostienen que las habilidades investigativas constituyen una función integral en el ejercicio profesional. Además, las asocian con un modo de pensamiento y acción que capacita a los profesionales en formación para afrontar las demandas del actual desarrollo científico-técnico.

En síntesis, todas estas conceptualizaciones coinciden en que las habilidades investigativas pertenecen al marco del proceso de formación profesional, integrando conocimientos, prácticas y valores relacionados al campo específico de cada profesión. Ello incluye la internalización de los enfoques, métodos y metodologías como herramientas clave para abordar, de manera reflexiva, la resolución de problemas profesionales. Por último, subraya la integración de estas habilidades en la personalidad, fomentando tanto el crecimiento personal como el desarrollo profesional. La definición de las habilidades investigativas demanda, por tanto, la convergencia de todos estos elementos.

 

CONCLUSIONES

La formación en investigación es un pilar esencial en la educación universitaria, ya que fomenta una cultura científica que enriquece el desarrollo profesional y el impacto social de los estudiantes. A lo largo del artículo, se ha subrayado la importancia de incorporar una definición clara de las habilidades investigativas, junto con estrategias que faciliten su desarrollo eficaz, posesionando al pensamiento crítico, creativo y la resolución de problemas como elementos vertebradores del proceso de conocimiento.  

De igual manera, se destaca el valor de una formación universitaria integral, enfatizando la conexión entre la investigación y la transformación personal y social. En resumen, se concluye que el impulso a la investigación dentro de los procesos educativos no solo amplía las posibilidades académicas y personales de los estudiantes, sino que también los dota de herramientas para enfrentar, con rigor y profundidad científica, los desafíos complejos del mundo actual.

 

FINANCIAMIENTO

No monetario.

 

AGRADECIMIENTO

A todos los agentes sociales involucrados en el desarrollo de la investigación.

 

REFERENCIAS CONSULTADAS

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